En Sant Pere Pescador, entre el mar y el río, la familia Bosch dirige su empresa Florenci Fruits. Cultivan, clasifican y envasan manzanas — la reina del huerto — y las transforman en zumo, mermelada y compota. La ubicación es única: a solo un kilómetro del mar y a cien metros del río. Esto proporciona un microclima fresco y manzanas con un color y un sabor más intensos.
Pero precisamente en ese lugar idílico se produjo un problema cada vez mayor.
“En cuanto aparecía una nube delante del sol, se cortaba la tensión”, cuenta Dani.
“Los compresores se paraban, las máquinas se apagaban… Era motivo de inquietud, daños y frustración”.